El trabajo se desarrolló en dos fases y reunió a más de 700 participantes. La muestra abarcó personas de entre 18 y 83 años, todas en relaciones de pareja estables. A cada una se le pidió recordar una ofensa concreta causada por su pareja y responder a los ítems de la escala desde esa experiencia real, además de completar cuestionarios sobre satisfacción, compromiso, confianza e intimidad.
En la primera etapa, las investigadoras llevaron a cabo el proceso completo de traducción, retrotraducción y adaptación cultural, asegurando que cada ítem funcionara adecuadamente en el contexto español. Después aplicaron un análisis factorial exploratorio para observar cómo respondía la población nacional y en una segunda fase, un análisis factorial confirmatorio que validó la estructura interna del instrumento.
El estudio incorporó además una prueba de invariancia cultural entre participantes españoles y estadounidenses, con el fin de comprobar si la estructura de la escala en ambas poblaciones era la misma.
“Probamos no solo que la escala funciona en España, sino que lo hace de una forma comparable a otros países”, explica María Pilar.