El jurado, compuesto por profesores de la UFV y representantes de Cancorp, ha distinguido la escultura de Marta Cuiñas, “Florecer de piedra”, con el primer premio, por su fuerza conceptual, su nivel técnico y la capacidad de dialogar con el espacio exterior. “Recibir el premio fue una sorpresa muy bonita. Lo viví como esa sensación de que lo que haces conecta con alguien al otro lado, que al final es lo que busca un artista. Mi obra nace del encuentro entre dos fuerzas que conviven en cada ser humano. La piedra representa nuestros miedos, el peso del estrés, nuestras caídas y errores y todas esas partes ásperas que cargamos y que a veces parece que pesan de más. La flor que se eleva a partir de ella simboliza la capacidad humana de crecer desde aquello que más nos pesa. Así, la obra muestra que la belleza no surge a pesar de nuestras dificultades, sino gracias a ellas”, comparte la ganadora del certamen.
La pieza de Sofía González, “Alma del viento”, ha sido reconocida con el segundo premio debido a su originalidad y coherencia formal, mientras que la propuesta de Elena Chan, “Antrophos”, ha merecido una mención de honor por su sensibilidad estética y la profundidad de su planteamiento.