El bloque central del encuentro estuvo protagonizado por cuatro ponentes con trayectoria consolidada en distintos ámbitos del emprendimiento, quienes compartieron con los asistentes experiencias personales de caída, aprendizaje y crecimiento.
Álvaro Pérez, emprendedor de 29 años y cofundador de Harbest, relató su paso de la consultoría al emprendimiento, el rápido crecimiento de su compañía, que alcanzó más de 2.000 clientes B2B y siete millones de euros en ingresos, y el cierre posterior del proyecto. Subrayó la importancia de emprender desde el propósito y no solo desde los resultados.
Tomás Garnelo y Carmen Pino, fundadores de Impact Social Cup, explicaron dos momentos clave de su recorrido: la pérdida de una subvención fundamental para la continuidad del proyecto y una crisis reputacional derivada de un error comunicativo. Su testimonio destacó el valor del liderazgo consciente y del cuidado de la coherencia institucional.
Jorge López Archundia, fundador de CONTELLER y emprendedor de trayectoria internacional, expuso la evolución de sus distintos proyectos, SOME, Merengue Merengue y su posterior cierre, hasta la consolidación de su actual empresa, acelerada por 500 Hundred. Su intervención puso el foco en la dimensión humana de las decisiones empresariales y en el impacto personal de cerrar una organización.
Paloma Långstrum, CEO y cofundadora de Tribbu, ofreció una de las intervenciones más cercanas de la noche. Compartió varios episodios relacionados con la gestión de inversores y una reflexión más profunda sobre su propio rol como líder. Reconoció que su mayor aprendizaje consistió en dejar de intentar encajar en un modelo de CEO prototípico y centrarse en un liderazgo auténtico, basado en la vulnerabilidad y en la colaboración con su equipo.