Ambas alumnas han destacado que su formación en la UFV ha sido clave para alcanzar esta oportunidad. Han subrayado el valor de las metodologías prácticas, el acompañamiento docente y la exigencia académica recibida. En particular, han puesto en valor las horas de prácticas de laboratorio, que han contribuido a consolidar habilidades técnicas muy apreciadas por los centros internacionales. Ángela añadía “Lo que más agradezco a mi universidad son las prácticas de laboratorio ya que, tras casi 300 horas, he aprendido muchísimas técnicas y procedimientos experimentales”.
La UFV ha promovido un modelo educativo que integra el desarrollo científico con la formación integral de la persona. Esta combinación permite que sus estudiantes, además de adquirir conocimientos, logran competencias clave como el pensamiento crítico, la resolución de problemas o la capacidad de liderazgo.