En su intervención, Daniel Sada ha recordado que “la formación integral es todo. En realidad, lo que pretende la universidad, desde que es universidad hace nueve siglos, es formación integral de la persona”, y ha advertido del riesgo de reducir la educación universitaria a un enfoque exclusivamente técnico. “La formación técnica y profesionalizante y la formación intelectual se completan con la formación del corazón”, ha señalado.
El rector ha identificado tres grandes retos para la universidad actual: el impacto de la revolución tecnológica en la formación práctica, la aceleración de la obsolescencia de los conocimientos y, especialmente, la atención a la dimensión afectiva de los estudiantes. “El reto mayor es aquello que sabemos menos hacer: la formación del corazón, de lo afectivo, de personalidades maduras o psicológicamente sanas”, ha afirmado. Y ha concluido deseando que este congreso permita “escucharnos unos a otros y apreciar la riqueza de lo que cada uno está haciendo en su universidad”.
Por su parte, Jorge López, decano de la Facultad de Educación y Psicología, ha explicado el sentido del encuentro con una afirmación directa: “Necesitamos un congreso sobre formación integral porque necesitamos comprender mejor qué es la formación integral”. En su reflexión, ha subrayado que “nos jugamos mucho al responder a la pregunta de qué es una persona educada y qué es un universitario educado”.
Durante su intervención, ha recordado las palabras del profesor Richard Pring, señalando que una persona educada es la que integra “conocimiento y virtud”, y ha defendido la necesidad de rigor académico en este ámbito: “La formación integral no es buenismo; requiere un conocimiento riguroso, con buen fundamento teórico y buena aplicación empírica”.
Fernando Viñado, vicerrector de Alumnos y Formación Integral, ha destacado que este congreso es fruto de un camino compartido: “Estar en este tercer Congreso de formación integral es un gozo, porque significa que venimos haciendo un camino que lo venimos haciendo juntos”. También ha subrayado que “la universidad nació para algo más grande que lo técnico, lo profesional o lo práctico”.
Viñado ha apelado al valor de la comunidad universitaria como espacio de crecimiento conjunto: “No tenemos la fórmula mágica y por eso necesitamos abrirnos a que otros nos cuenten cómo lo están haciendo, para empezar a trabajar juntos en comunidad”, recordando el horizonte que inspira este congreso: “Formar para transformar en comunidad”.